El laberinto del Trasplantado (José Gregorio Gotopo)

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Hace apenas unos meses yo aseguraba que la farmacia de medicamentos de alto costo del Hospital Adolfo Pons de Maracaibo, era la única institución que funcionaba en este país, pero el caos ha ganado terreno y el colapso es un callejón sin salida que cada día se va cerrando.

     Los trasplantados renales nos hemos declarado en crisis, algunos de los medicamentos inmunosupresores que provee el seguro social desde hace seis meses vienen escaseando y dejar de tomar el medicamento significa perder el trasplante y volver al proceso de diálisis y solo dios sabe si lograras levantarte, necesitaras otro trasplante cuyo funcionamiento sea optimo para poder liberarte de la máquina de diálisis y así medio volver a la vida cotidiana.

     Para que una persona pueda ser trasplantado renal, debe realizarse primero una operación que se llama FISTULA ARTERIOVENOSA, es decir, que le unen una vena con una arteria del antebrazo y luego de cicatrizada la operación comenzaran a dializarlo desde ese brazo, esto es en condiciones normales, si la situación es de emergencia le colocan un catéter en la base del cuello y desde allí lo dializan, pero en la mayoría de los casos este catéter se infecta y pone en peligro el funcionamiento del corazón y solo se usa de manera transitoria.

     La máquina de diálisis es un riñón mecánico que invento la ciencia moderna y que te mantiene con vida por un tiempo mientras tu consigues un riñón humano de donante vivo o de cadáver que sea compatible con tu ADN , pero la máquina de diálisis no iguala al riñón, la diálisis recoge las impurezas de la sangre, pero también se lleva en vilo vitaminas, proteínas y una serie de componentes sanguíneos que son vitales para el buen funcionamiento del cuerpo humano, por eso los pacientes al salir de la diálisis vienen como zombis, aturdidos y confusos.

     La máquina de diálisis tiene dos mangueras, una extrae la sangre y la limpia y otra regresa la sangre al organismo, en ese proceso las venas y las arterias se estiran y se encogen, a mi me producía un dolor de cabeza de lo más terrible, a otros les da taquicardia, muchos han muerto infartados conectados a la máquina y los que duran muchos años en este proceso se le colapsan las venas del brazo formando grandes tumores, como una huella indeleble de los que hemos pertenecido a este club. Según la estadísticas en Venezuela de 100 personas que inician la diálisis solo uno llega a trasplante.

     La diálisis te mantiene con vida pero al mismo tiempo te va minando, tu fuerza física disminuye, tu apetito sexual se va al carajo, tu piel se pone de color verde, luego amarillo apio, tu sientes que cada día eres menos, que te estas acabando. Muchos pacientes asumen este proceso con la convicción de que allí morirán y no hacen nada para trasplantarse, otros inician una carrera a contrareloj y expresan su voluntad de trasplantarse, entonces el nefrólogo le entrega una interminable lista como de ochenta exámenes que tiene que realizarse para poder ingresar al registro nacional de trasplante.

     Como es de esperarse la mayoría de los exámenes son muy costosos y solo los hacen clínicas privadas, debes tener una cantidad suficiente de dinero y moverte rápido porque cuando termines de hacerte los últimos exámenes, ya se te han vencido los primeros y no olvides que te queda poca fuerza para trabajar. Si algún familiar cercano se compadece de ti y ofrece donarte el riñón debes ir al laboratorio de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas para hacerte los exámenes de compatibilidad.

      Después que tengas todos los exámenes en una carpeta se los entregas al doctor jefe del programa de trasplante y el te dice que ya estas en una lista de espera en el programa nacional de trasplante, pero tu nunca veras esa lista porque nunca ha sido pública, allí no existe democracia, la lista esta en la gaveta del escritorio del medico, a veces el se cree que es el dueño de la vida, si corres con suerte te trasplantan pero los médicos cirujanos deben estar de ganas ellos dicen que los hospitales le pagan muy poco por esto, el quirófano debe estar acto y con insumos que son costosos y el hospital debe contar con todas las drogas anti-rechazo requeridas para este evento, sin olvidar a los laboratorístas especializados en pruebas de compatibilidad y al personal de la unidad de cuidados intensivos donde el trasplantado pasará sus primeros días.

     Y aquí no acaba el drama, el trasplantado siempre sera un paciente, su organismo no dejara nunca de sentir el injerto como un cuerpo extraño y comenzará a atacarlo, por eso debe tomar inmunosupresores de por vida, estos son unos medicamentos que bajan las defensas del organismo para que este no ataque al injerto. Al bajar las defensas los trasplantados quedan expuestos a cualquier tipo de enfermedades, virus, bacterias, infecciones, enfermedades contagiosas, una diarrea que puede ser pasajera para cualquier mortal, puede ser fatal para un trasplantado, aunado a eso los inmunosupresores y esteroides tienen efectos colaterales, suben la glicemia, descontrolan la tensión, desgastan la médula osea, hinchan la piel, cambian las facciones del rostro, promueven la aparición de bellos en la cara, laceran las vías gástricas produciendo úlceras, además afectan la vista generando miopía y por si fuera poco descontrolan el ciclo del sueño.

     Todas estas cosas son preferibles a vivir conectado a una máquina de diálisis, el trasplantado tiene que aprender a lidiar con su realidad, cuidarse sobre todo en la alimentación, evitar el sobrepeso, asistir a sus controles médicos cada tres meses y no olvidar que su vida esta marcada por una fragilidad invisible. Ahora resulta que el Seguro Social no da ninguna respuesta acerca de la ausencia de los inmunosupresores, como si no supiera que un trasplante renal es un esfuerzo titánico que no involucra solo al paciente, sino también a sus familiares y amigos, médicos , enfermeras, farmacéutas, laboratorístas, técnicos en diálisis, personal obrero, administrativo, para trasplantar a un paciente se movilizan cientos de personas, profesionales especializados, el estado invierte millones de bolívares en diálisis, esta sola palabra indica una gigantesca maquinaria de personal capacitado y en perfecto engranaje.

     Si en Venezuela los trasplantes solo los hicieran las clínicas privadas, poca personas se trasplantarían por lo costoso que resulta, casi todos los insumos son importados y los costos en personal son incalculables. Entonces porque no vemos a los directores de los organismos pertinentes dando respuestas claras y tratando de solucionar esta crisis, como si no supieran que solo en Maracaibo seis personas han perdido su trasplante por falta de inmunosupresores. Yo no voy al Adolfo Pons a mendigar medicamentos, voy a exigir como un ciudadano amparado en derechos constitucionales, toda vida humana es sagrada y merece respeto, durante veinte años coticé en el Seguro Social, ojalá esta carta llegue a personas con sensibilidad en los ámbitos gubernamentales, necesitamos una solución de emergencia nuestra vida esta en las manos de los gerentes del sistema de salud, si salimos a quemar cauchos corremos el riesgo de morir, si no hacemos nada a quien le importa nuestras vidas.

José Gotopo.
16/06/2017

 

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